"CÓMO SACIARTE CON INGREDIENTES MEDITERRÁNEOS"
La obesidad está creciendo enormemente en los últimos
años, llegando incluso a considerarse la "Epidemia del siglo XXI",
con importantes consideraciones en lo que a salud pública se refiere, dado el
gran número de personas afectadas y que sigue creciendo, con graves
consecuencias para la salud.
La obesidad se produce cuando la energía de los
alimentos que comemos excede la energía que gastamos, a causa de un estilo de
vida sedentario en el que apenas se realiza ejercicio. Además, otros muchos
factores pueden intervenir en la obesidad, como causas genéticas, endocrinas,
ciertos medicamentos, etc. En cuanto
a las repercusiones sobre la salud, la obesidad se ha relacionado con un
incremento del riesgo de padecer algunas enfermedades, como diabetes,
hipertensión, enfermedad cardiovascular y ciertos tipos de cáncer.
En España la obesidad dentro de 15 años aumentará de
forma alarmante. En mujeres se incrementará del 16% (2010) al 36% en 2030 y en
hombres del 19% al 36% (WHO, 2015) También es preocupante la obesidad infantil,
siendo de más del 18% de obesidad en niños de 6 a 9 años.
Teniendo
en cuenta estas estimaciones, es necesario fomentar el consumo de alimentos
bajos en calorías y fomentar el uso de alimentos saciantes que puedan ayudar al
control del sobrepeso y obesidad, además de promover un estilo de vida
saludable. En este contexto, saciedad se define como el proceso que nos lleva a
dejar de comer teniendo la sensación de llenado después de una comida. Son
muchos los factores que la condicionan, como la composición del alimento (proteínas,
carbohidratos y/o grasas) y sus características sensoriales (olor, color,
sabor, textura...); factores cognitivos como placer, expectación, aburrimiento,
disponibilidad del alimento; sensación de llenado del estómago, además de
ciertas hormonas y péptidos producidas en el organismo que provocan saciedad
como son GLP-1, CCK, leptina, serotonina y otras que aumentan la sensación de
hambre como son la grelina, corticoides, hormona del tiroides, etc.
Existen muchos alimentos capaces de "engañar al
estómago" o provocar saciedad. El macronutriente más saciante es la
proteína, seguido de los carbohidratos y las grasas en último lugar. Además de
estos tres macronutrientes, hay diversos ingredientes naturales que tienen
mucho interés por su capacidad saciante. Algunos de ellos son el pistacho, la
algarroba, el mate y un compuesto fenólico de la naranja, todos ellos presentes
en la zona Mediterránea.
El pistacho contiene ácidos grasos, fibras,
fitoesteroles (extractos vegetales que bloquean la absorción del colesterol,
etc. Su consumo puede mejorar los niveles de glucosa y colesterol, aumentar la
secreción de hormonas saciantes y ayudar al control de peso.
La algarroba es un fruto rico en fibra y en compuestos
fenólicos (sustancias químicas con propiedades beneficiosas para la salud como
antioxidantes, antiinflamatorias…). Las fibras aumentan el tiempo de la
digestión y aumentan la liberación de hormonas saciantes en el intestino por lo
que retrasan el hambre; los compuestos fenólicos pueden ayudar a regular los
niveles de colesterol.
La yerba mate, cuyo consumo en infusiones está
ampliamente extendido en Sudamérica y en la región Mediterránea a día de hoy. Contiene
compuestos fenólicos y cafeína que se asocial con bajada de la ingesta, bajada
de peso, protección hepática y se ha visto que tras su consumo aumentan las
hormonas saciantes.
Por último, la naranja y en general los cítricos
contienen una sustancia muy interesante por su papel en la saciedad, la
hesperetina, se trata de un flavonoide con efecto antiinflamatorio,
antioxidante, regulador del metabolismo de las grasas, etc.
Como puede comprobarse hay distintas
estrategias para "engañar al estómago". En definitiva, la saciedad no
debe tratarse como un único componente inmerso dentro de nuestra comida, sino
que se rodea de muchos más factores como el tamaño y la palatabilidad de los alimentos,
factores psico-emocionales, etc. No obstante, el uso de ingredientes saciantes
junto con un estilo de vida saludable pueden ser una buena estrategia para
prevenir el sobrepeso y la obesidad, así como ayudarnos a mantener nuestro
peso.
Teresa Sánchez Moya


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